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tengo una sensación tan real que no la cambiaría
aparecer en este instante suelto en la tundra
mi sensación es tan real que seguiría en mí
aunque yo fuera otro
despierto en el sitio que está cada vez en su lugar
ahora podría prescindir de hacerlo
hay una opción donde solía asombrarme
la inminente sospecha de que alguien va a llegar me suple
debí abrir los ojos cuando pasó una velocidad captada así
la vida afuera parece una mentira que haya algo
que se identifica como afuera
algo|afuera
lástima de la exposición
nada me duele ni hace falta
doler ni da miedo el animal fiel
que viene a morir en pos de ti o mío
|||||||||ojalá que mi amada no se llamara de algún modo
|||||||||ojalá que mi soledad fuera el neutro aún
sutilmente temblado donde se han ido ambos espejos
apenas en otro tiempo frente a frente
|||||||||ojalá que este poema sea el fin de la representación
|||||||||ojalá que pudiera escribirlo directo con los dedos
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ojalá que toda mi vida fuera idéntica a ahora mismo
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Categorías: abscesos · registro de las omisiones
Etiquetado: aún, abolición, actual, hangares temblando, inmediato, poema
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Ni tú ni yo. Ni tú ni yo.
Ni tus cabellos esparcidos aunque los amo tanto.
Sólo esta oscura compañía. Ahora
siento la libertad. Esparce
tus cabellos. Esparce tus cabellos.
["Estar en ti", de Antonio Gamoneda -fragmento]
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esta semana se sentaron a mis piernas cuatro mujeres. las cuatro son bellas y fueron lindas conmigo. dulce de sentirlas, hablé en el oído de todas mientras su perfume entraba a mi pecho a decir el nombre propio y secreto de cada una de ellas, según la estación que significó coincidir. y una era una fruta que sabía con las manos, había la que era un lugar al que nunca he ido pero cuya señal me hace sonreír, a otra la reveló su sombra doblando en las paredes largas como un animal rampante, y estuvo la que será un día que voy a recordar como acontecido de otro tiempo: aquel en el que yo llegué a vivir el día hecho de una mujer.
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pensé en ellas en el insomnio de hoy, cuando advirtiéndome solo y creyéndome casi sin haber visto a nadie, me di cuenta otra vez que incluso he sido feliz y, enseguida, que eso tiene poco o nada que ver con el que yo me acueste o despierte así.
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yo no quiero ni el amor ni la compañía, por sí, ni es mi misión la felicidad –que les antecede y sigue, o no. el amor y la compañía se me antojan a veces como evidencias de algo (por su naturaleza extraña a este orden) más inefable cuanto más reacio a ser descripción. y así como antes ya he intentado decir que el poema sólo es la rebaba de algo así como una visión o una sed, o astillas que dan cuenta de una colisión o partida que no sucede aquí pero que hace de aquí el empotrado de su yacimiento y la transfiguración de nosotros en hangares temblando de ella… así son para mí el amor y la compañía respecto a lo que yo quiero.
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lo que yo quiero es la verdad de ti. antes de que la muerte calle que también tú exististe más allá de este mundo.
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Hubo un tiempo en que mis únicas pasiones eran la pobreza y la lluvia.
Ahora siento la pureza de los límites y mi pasión no existiría si dijese su nombre.
[en Aún, de Antonio Gamoneda]
Categorías: abdicaciones
Etiquetado: Gamoneda, infame, presumido, mujeres, amor, alta fidelidad, aún