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mf: nuevas estrategias para combatir la criminalidad

Noviembre 13, 2009 · Dejar un comentario

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VANGUARDIAS. Mauricio Fernández (MF), alcalde de San Pedro Garza García, acaba de anunciar su nueva “estrategia para combatir la criminalidad”: investigar a las trabajadoras del servicio doméstico, jardineros, mozos, entre otros empleados de las familias sampetrinas, y levantar con sus datos un padrón que respalde la seguridad de sus patrones, ciudadanos de San Pedro. El argumento: mencionó casos de robo a domicilios perpetrados por el propio personal de servicio. El argumento personal: MF mencionó que sus nietos fueron víctimas de intento de secuestro por parte de los novios de algunas de sus trabajadoras del servicio doméstico. En lo personal de MF, si calificamos a ésta como su nueva estrategia, es porque la anterior fue pactar con el crimen organizado la seguridad del municipio que representa, como él mismo lo confesó para Índigo, poco antes de las elecciones en las que obtendría el aval de su ciudadanía, resultando ganador.

 

POTENCIAL. Se trata de investigar a personas por un delito que no han cometido, y que en la gran mayoría de los casos, como demuestra la historia del servicio doméstico y el sentido común –de lo contrario, sus patrones ya hubieran prescindido de él- no cometerán. Todos serán investigados por un delito en el que la mayor parte no incurrirá. “Serán investigados por un delito que no han cometido… aún”, parece dictar el ánimo de esta iniciativa. Aún: la posibilidad, lo que podría suceder: la ficción… No es otro el motor que hace rodar este gesto de la Administración paranoico y absurdo. Y es ése el delito real, concreto, vigente: investigar a alguien -con la acusación implícita, la sospecha que supone- como potencialmente culpable hasta que no se demuestra lo contrario. Y si las leyes no permiten esto, ¿cómo es posible? Lo es por otra de las acepciones de la palabra “potencial”: porque se tiene el poder de hacerlo –y se abusa de él.

 

SOSPECHOSOS… COMUNES, ¿O ELITE? Para los que apoyan esta investigación, el resto somos delincuentes en potencia, desde ya o más tarde: es igualmente posible que cuando hayan descubierto que las trabajadoras del servicio doméstico no eran tan peligrosas como suponían, el dedo inquisidor seguirá con los empleados de las fábricas o con cualquiera que no tenga una empresa propia. En la realidad, el que sí es sospechoso es el propio MF, y con argumentos: las autoridades judiciales a nivel federal investigan los sospechosos vínculos que mantiene con gente muy sospechosa, de la que no se sabe a qué se dedica ni el nombre ni el rostro ni su ubicación, porque MF no lo puede decir, pero que posiblemente conoce, pues esos vínculos le permitieron vaticinar, con horas de antelación, el hecho de un asesinato: la premonición de un crimen cuyo cuerpo del delito (un cádaver)sería descubierto después. (Si la ficción es una herramienta en la nueva estrategia de Mauricio, ¿no será su objetivo un espectáculo distractor?  Si Mauricio tiene vínculos que le dan el poder de prever hechos delictivos, cuando no ordenarlos, para combatir la criminalidad, ¿no sería más efectivo que los revelara? –es pregunta).

 

PREGUNTAS GENERADORAS, NO GENERALES. ¿A quién hay que investigar? ¿Al cuerpo general de las trabajadoras del servicio doméstico de los sampetrinos? ¿O, generalizando también, a Mauricio y a la gente que lo rodea: su familia? ¿A la gente con la que trabaja: sus socios, su gabinete, su partido? ¿A su clase: los empresarios, los grandes accionistas, los coleccionistas de valiosísimas obras de arte, los propietarios de grandes extensiones de tierra? No. A ninguno de éstos: porque son inocentes hasta que se demuestre lo contrario. ¿Entonces hay que investigarlos mientras tanto? No, porque ni el pertenecer a un partido político, ni que el municipio o algunas de sus familias concentren gran parte de la riqueza del estado y del país, ni que MF haya operado en gran parte del centro del municipio de García para transformarlo en una zona turística donde poner sus negocios –con el visto bueno del ex alcalde garciense de extracción priísta, ahora parte su gabinete–, ni mucho menos poseer una colección de obras valuadas en cantidades de pesos que la mayoría no podemos imaginar, es motivo de sospecha –de veras que no.

 

LAS TRABAJADORAS DEL SERVICIO DOMÉSTICO SON MOTIVO DE SOSPECHA. En definitiva, a las que hay que investigar es a ellas, pero investigar cuántas horas tiene su jornada diaria, los días que descansan a la semana, si descansan, cuántas de ellas tienen un contrato laboral, prima vacacional, seguro social, desde cuándo trabajan en esas casas y a qué edad empezaron; si no han sido víctimas de cualquier tipo de abuso, si ninguna de ellas ha sido acosada sexualmente por alguien de la casa o visitantes, si no han presenciado eventos o pláticas sospechosas que sea necesario denunciar; si están conscientes de los derechos a los que son acreedoras como mujeres, como indígenas –si lo son–, como trabajadoras y, claro, como humanas. Las trabajadoras del servicio doméstico tienen derechos, no respetarlas –ése sí– es un acto criminal. Investigarlas de este modo sería una nueva, pero sobre todo verdadera estrategia para combatir la criminalidad.

 

NUESTRA POSTURA. Nos manifestamos completamente en contra de políticas públicas que ostenten la exclusión y la discriminación por condición social, de clase, racial, de género, étnica y/o identitaria, estigmatizando a la ciudadanía. Estaremos al pendiente de la información que surja respecto al caso y procuraremos mantener informada a la comunidad en general; así también, por diferentes medios, intentaremos acercarnos a las personas directamente afectadas. Hemos comenzado a estudiar el caso desde un punto de vista legal, como primera acción, y desde él partiremos a realizar las que sean necesarias y, al caso, correspondientes. Nos solidarizamos con la comunidad afectada y con organizaciones civiles, grupos de personas e individuos que reaccionen con actividades afines a esta problemática.

 

a 12 de Noviembre de 2009, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León: Árbol de todas raíces.

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a imagen y semejanza de… ¿lo posible?

Agosto 12, 2009 · 2 comentarios

-web 2.0 y ciudadanía virtual

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apocalípticos e integrados debatido y rebatido por críticos y puristas del idioma, estudiado por especialistas y aborrecido por los detractores del fenómeno informático (o bien, seguidores del fenómeno natural) el reciente nombramiento –junio 10, 2009– por parte del global language monitor[1] del sintagma web 2.0 como la expresión número 1 millón de la lengua inglesa ha causado furor, pero ¿qué es web 2.0?

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en el principio era el verbo…. el término nació a finales de 2004, por parte de Dale Dougherty de la editorial O’reilly Media, previó a una conferencia sobre el asunto. a grandes rasgos y, según uno de sus teóricos (Xavier Ribes), web 2.0 representa: "todas aquellas utilidades y servicios de internet que se sustentan en una base de datos, la cual puede ser modificada por los usuarios del servicio, ya sea en su contenido (añadiendo, cambiando o borrando información o asociando datos a la información existente), o bien en la forma de presentarlos, o en contenido y forma simultáneamente”. web 2.0 es el ejercicio de la construcción (inadvertida y anónima como tal, en su mayor parte) de una utopía virtual que congrega a millones y millones de personas.

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¿son los nuevos patriotas aquellos que encuentran en el ciberespacio una nueva identidad? en teoría, no. en la práctica, los números de las estadísticas arrojan algunos datos para pensar, a lo menos, en su posibilidad –ahí donde lo verosímil, lo posible y lo especulativo son el motor y el ánima de un mundo virtual. y ¿cuáles son los países más grandes de ese mundo virtual? eso no puede fijarse por mucho tiempo, precisamente porque sus leyes están regidas por la novedad, lo efímero y la superación mutante de sus formas. ayer fue icq y mirc; hoy es messenger; ayer fotolog, hoy flickr; antes fueron las bitácoras tipo blogspot o wordpress, ahora es twitter; hace un rato fue hi5!, tagged y… mientras escribo esto, la comunidad de 200 millones de residentes (usuarios) congregados por facebook haría de él el quinto país más poblado de todo el planeta.

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el primer mundo del ciberespacio, liderado por facebook, lo conforman además myspace y twitter. junto con la constancia probada de google, youtube y wikipedia son los highligths de la web 2.0. la comunicación constante, la garantía de interacción (redes) y la infinidad de aplicaciones desarrolladas por los usuarios en lo que se denomina software social parecen ser las promesas satisfechas que han generado el boom titánico de esta nueva forma de red accesible, libre y… transparente. en una época donde un sitio como twitter recibe al mes de mayo corriente 54 millones 231 visitas, atraídas por un número incalculablemente mayor de entradas qué dicen simplemente (en 140 caracteres) qué están haciendo los demás, el valor de la privacidad parece haber decaído precipitadamente. pero estos sitios son un éxito, entonces ¿cuál es el secreto, cuál es la fórmula?

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ocupar el mismo lugar en el espacio, al mismo tiempo, es un atentado contra la física tradicional, pero un leitmotiv para los desarrolladores y fanáticos de la realidad virtual. la abolición de las fronteras entre tiempo y espacio, y/o su manipulación libre son algunos de sus preceptos. si el hombre es un ser definido por su contexto, y lo es también en la medida de lo que desea, ¿cuál es el juego propuesto por la realidad virtual? la superación de su identidad, o por lo menos la posibilidad de probar otra(s) son hipótesis frecuentes. si a ello le sumamos que el marketing actual de éxito tiene sus pilares en el ofertar identidad (“yo soy telcel”, “soy totalmente palacio”), el placer como deber (imperativos del orden de “¡puedes!”, “¡disfruta al máximo!”, “porque la vida es ahora”) y el dar por hecho, a priori, la insatisfacción de las personas ante sí mismas o, lo que es lo mismo, el desdén de la condición humana por el hecho de serlo (promesas efectivas del tipo “tu vida cambiará para siempre”, “nunca volverás a ser el mismo”) el apogeo de la web 2.0 parece sintomático. la fiebre por la ficcionalización de la realidad, encuentra su apoteosis en elseworlds o metaversos emblemáticos de esta generación web, como el polémico sitio second life. (échenle un ojo: da miedo.)

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El jardín de senderos que se bifurcan es un libro de Jorge Luis Borges que, más tarde, en su edición ampliada, fue intitulado Ficciones. (inmerso en el discurso y la semántica informática pienso que un jardín de senderos que se bifurcan bien podría ser trazado a partir de lenguaje binario.) en Ficciones hay un cuento prodigioso que se llama “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, al caso, mundos alternos al nuestro. leo en wikipedia la versión que me dan de su trama; aquí, sobre el primer indicio de esa otra realidad –las negritas son mías:

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la apócrifa versión de un volumen de la Enciclopedia Británica conduce al descubrimiento de… "A First encyclopaedia of Tlön. Vol. XI". Tlön es el fruto de fatigadas generaciones de hombres que secreta y rigurosamente han concebido y diagramado un universo de extremo idealismo. La fuerza totalizante de ese cosmos representado en la enciclopedia de Tlön, lleva al protagonista a la puesta en duda de la propia realidad y a la sospecha de que la concepción idealista de Tlön es la matriz que poco a poco se apropia del mundo.

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leo en wikipedia, que es, a decir de ella misma –y lo dice en 265 idiomas:

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|||(…) un proyecto de la Fundación Wikimedia (una organización sin ánimo de lucro) para construir una enciclopedia libre y políglota. los más de 12 millones de artículos de Wikipedia (2,8 millones en inglés) han sido redactados conjuntamente por voluntarios de todo el mundo, y prácticamente todos pueden ser editados por cualquier persona que pueda acceder a Wikipedia.

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la casa, ¿pierde? las grandes empresas han apostado a los titanes de la web 2.0 para ganar terreno (virtual, también); pero, hasta la fecha, no han tenido resultados. recientemente, la prensa internacional ha repetido titulares como “Mark Zuckerberg (creador de facebook) quiere crecer, pero no ganar”, criticando los bajos resultados económicos del sitio ante su desmesurado éxito popular. el segundo sitio más visitado, myspace.com, sigue despidiendo empleados y perdiendo usuarios, mientras que twitter, (a pesar de subir en un mes de la posición 22 a la 3 en el ranking), no logra mantener a sus inscritos como usuarios activos. aún así, aunque pierdan dinero, las empresas siguen apostando por estos sitios. extraño, a menos que vislumbren (como el marketing) que el nuevo valor de cambio no residirá más en la moneda (terreno tan aleatorio e imprevisible), sino en la identidad: en el ser, en el acopio de los datos que componen su idiosincrasia, el monopolio de sus maneras de socializar y en la especulación de concretar sus deseos en realidad –aunque esa realidad sea la virtual.

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[1] grupo de supervisión del lenguaje con residencia en los Estados Unidos; presuntamente, determina sus resultados a partir de fórmulas matemáticas que rastrean la frecuencia de palabras y expresiones en medios impresos y electrónicos.

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teoría de la compensación

Abril 30, 2009 · 5 comentarios

la pelota que arrojé cuando jugaba en el parque

aún no ha tocado el suelo.

―Dylan Thomas.

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30 de abril, y ni un niño en la calles.

pero los que quedamos en ellas (disfrazados o no), y los que desde dentro de las casas rinden a este “espacio libre” un respeto inspirado por el miedo, ahora que transitar se ha vuelto para la mayoría una cuestión peligrosa, y que lo dispersivo, lo anónimo y el azar han adquirido el semblante difuso del monstruo de la más reciente película de espanto en la noche de no saber ―por la que insistimos en cubrirnos con la sábana, sin dejar por eso de temblar…

muchos de nosotros nos comportamos como lo peor que juzgamos de los niños cuando decidimos dejar de serlo en pos de convertirnos en eso cuyo (presunto) ideal más alto ahora traicionamos: individuos.

ah, gran tristeza de obedecer, y gran tristeza de creer en (que existen) los mayores.

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Vamos juntos los dos

a ver al sapo

verás cómo niños se abrazan

y juegan a la pelota

a la sombra del sapo

y cómo el ser se rinde

a la sombra del sapo.

―Leopoldo María Panero.

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(por la mañana de ayer pensé en cuánto ama mi ser dudar, y lamenté el que, de pronto, parecería que no era mi gusto sino mi obligación hacerlo. rabia contra la homogenización de mis pasiones en tareas, y de mi ocio en responsabilidad ―lo que yo quiero es capricho.)

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sobre (el temor de) la enfermedad

Abril 28, 2009 · 4 comentarios

―y, ¿dónde está la enfermedad?

―¡pues en el aire, pendejo!

(conversación entre dos niños,

escuchada al paso)

hoja suelta del lunes 28 de abril, 1023 pm –a propósito del hecho de la paranoia colectiva, justificada o no según la existencia (aún, a lo menos y por muchas razones cuestionable) de la epidemia de influenza en el país, tengo algunas impresiones que resultan a la fecha precipitadas, innecesarias, irresponsables, frívolas, superficiales, tan parciales, comprensibles y sobre todo sintomáticas -en cualquier caso, se obvia, subjetivas.

regresé por la mañana de este lunes a Monterrey desde Guadalajara, donde había pasado la semana previa. al interior de la terminal de autobuses el tránsito humano lucía una disposición significativa: no es que la gente caminara más despacio, entre un individuo y otro mediaba un trecho inhabitual: mayor –y ejercido con más vehemencia desde los que ya portaban el cubrebocas.  en apariencia, al salir de la terminal la situación era la misma.

sin embargo, la amplitud del cielo de la mañana o la libertad y apertura de las calles, y la diferencia proporcional entre el número de la población de un lugar determinado como la terminal de autobuses al lugar indefinible que es la intemperie de la ciudad, sumado a la calidad de sujetos en tránsito del primero, y de residentes del segundo, reveló algunos matices sobre la exacerbación de la diferencia en una situación así

mi observación (y aquella de otro orden que la complementa, o de la que fui objeto) es inseparable de los datos siguientes: mi tráfico por la ciudad se redujo a las cercanías del perímetro de la terminal y durante él me abanderaban el lastrar con una maleta grande y mi apariencia desgastada por la acumulación de días sin cumplir con el horario básico de sueño y sí la acometida de algunos excesos festivos. es decir, era presumible que yo venía de fuera, y evidente que no lucía saludable.

en la calle la gente se alejaba más de mí, que de la mayoría del resto –o yo lo sentía así. a primera vista, tuve la impresión de compartir con los vagabundos, los discapacitados y las prostitutas de la zona la destinación extra de una distancia de por sí anómala en lo cotidiano, sobre todo en lo cotidiano de un área donde por lo regular nadie quiere permanecer (ese no-lugar se diría por ahí) pero por la que todos necesitamos pasar, un trecho donde los concurrentes se apuran unos a otros, se rebasan y, a veces, hasta se empujan.

en la tienda donde compré un vaso de café, el “¿es todo?” de la cajera fue pronunciado abriendo lo menos posible los labios, y una vez que advirtió que yo llevaba en mi mano abierta el costo exacto, tuvo ingenio para entretenerse en otra cosa hasta que yo entendí que  debía dejar el dinero en el mostrador, sin exponerla al riesgo de tocar sus manos.

salí con el café y me detuve cerca, para tomarlo y fumar.  ahí, corregí mi impresión sobre la destinación extra de exclusión que unos momentos antes creía compartir con aquellas minorías. la dosis de quienes de veras integraban estas fracciones aumentó. el mendigo que se acercaba extendiendo la mano pedigüeña, parecía (a juzgar por la premura con que le huían) acezar con este movimiento la agresividad de un perro invisible y feroz.

(él había estado acercándose a objetivos visiblemente más capacitados que yo para responderle, pero ante un desprecio mayor por parte de éstos y percatándose de que lo miraba, recorrió varios metros hasta mí sonriendo y me pidió, no dinero, sino un cigarro. se lo di, y yo también me fui de ahí).

cuando abordé la ruta para llegar desde ese punto hasta casa, no estaba llena como de costumbre; la ocupación de los pocos asientos atendía a una disposición semejante a la que mantenían entre sí los transeúntes en las calles. de pronto, alguien en la segunda hilera de butacas estornudó. y alguien de las últimas se apresuró a decir “¡salud!”. sin embargo, más que un dejo de protocolo o el cariz de un deseo, la expresión poseía la rigidez ofensiva de lo imperativo (se oía como se oye una orden) y la mezquindad (triste) del dedo delator.

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glosas –por la tarde recordé unas líneas de Bataille que evocadas en otras ocasiones me han parecido, a lo menos, verosímiles.

Los hombres se desconocen en el bien y se aman en el mal. El bien es la hipocresía. El mal es el amor. La inocencia es el amor del pecado.

a priori, y en su proporción, pensé que situaciones pequeñas como las que observé  esta mañana desmentían este supuesto de Bataille, el cual es poco (pero aún) esperanzador. en concreto, pensé: los hombres se desconocen en el bien y también en el mal; si Bataille sugería que la catástrofe, reuniendo a las personas aunque fuese en contra de ella, o la emparentación de la enfermedad en común, lograban alguna cercanía…  nada: ni eso siquiera.

enseguida pensé un poco más y, también, me reí de mí -o lo quise. luego afirmé, actual, que esto no era una catástrofe, sino (al menos así sentida) la amenaza de ella. con la pregunta de la tercera reacción (¿ejercía la condición de hecho o la de posibilidad una diferencia verdadera?) me han venido muchas más –entre ellas si la hiperrealidad de la posibilidad, el ejercicio activo de la ficción, no convierte a la paranoia en el desastre mismo.

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martes 28 de abril, 0139 am –a esta hora en que voy a cerrar el texto siento la inclinación visceral (o la intuición) por que sea en la última parte de la frase de Bataille

La inocencia es el amor del pecado.

en la que yace  (de haberlo ahí) algo de respuesta para la cuestión que he tratado de nombrar.

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