máquina de escribir

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anteses

Septiembre 21, 2009 · 2 comentarios

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tengo una sensación tan real que no la cambiaría

aparecer en este instante suelto en la tundra

mi sensación es tan real que seguiría en mí

aunque yo fuera otro

despierto en el sitio que está cada vez en su lugar

ahora podría prescindir de hacerlo

hay una opción donde solía asombrarme

la inminente sospecha de que alguien va a llegar me suple

debí abrir los ojos cuando pasó una velocidad captada así

la vida afuera parece una mentira que haya algo

que se identifica como afuera

algo|afuera

lástima de la exposición

nada me duele ni hace falta

doler ni da miedo el animal fiel

que viene a morir en pos de ti o mío

|||||||||ojalá que mi amada no se llamara de algún modo

|||||||||ojalá que mi soledad fuera el neutro aún

sutilmente temblado donde se han ido ambos espejos

apenas en otro tiempo frente a frente

|||||||||ojalá que este poema sea el fin de la representación

|||||||||ojalá que pudiera escribirlo directo con los dedos

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ojalá que toda mi vida fuera idéntica a ahora mismo

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tigre

Julio 27, 2009 · Dejar un comentario

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esta tarde abandonó la rampa bengala como cuando yo quiero

en la pantalla estrecharon ahora los mismos zigzagues

el cielo que esos días entretuvo en surcar

huesos de oro blanco en el pozo   

minas de la plana de leche grande

las motas atómicas de la vaca en que nosotros vivimos.

me impresiona aparecer temblando a la mitad

de este animal vespertino en que transcurre el otro

con resquemor de hangar

es divisoria la admiración en los extremos de esta semejanza

albergo una burbuja ahíta de filos como por doquier

acudan cortezas encarnadas de actitud girasol, o de cíclope.

seguí a la tarde con arado ahínco: parecí el último peldaño

de ascensora identidad. el surtidor que en la mojada

noche de mercurio horada su tesitura ebullición

labra el interior de la sombrilla con piedras de caer

allá la exposición de la fractura kilómetros más tarde

por un intenso colmo detenido, sangró sangre de antes revelada

el tropel atravesóme por el pecho la consecutiva espalda y el túnel

que la velocidad sedimenta con el rojo puso mi corazón|||||en su sitio

había distancia escorzada y calor, acontecido de repente

no sé en qué giro de este rúbik la tarde trascendió

del volumen el enfoque consistente.

la canción que aprehendió en el ojo a yacer

durante la estrella de recién||||||mientras salió de la vista

el peldaño: llegué más lejos de la tarde convertido en una

llave para esta remota habitación temporada.

en los cuartos llenos de ella abro los ojos en detrimento de mi posición

miro al ras lo que siento, y en suma: ello habrá de verme sentirlo.

pero ocupa lugar en el futuro la sensación de la cámara que abre

y recrea el peldaño aquel al que nada sucedió

o la estrella descompuesta, el acceso mantiene herida.

esta tarde puede durar la noche entera las ubres estalactitas

agotando rayos de plata, y yo apaciento de la inmortalidad.

en su jaula viva ronda el cielo seguido por aquísu franjado

es la coyuntura veloz de los tajos||||||||||||tigre de , y de no

lo que asombra nuestra representación. cuando brillamos tú y yo

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bajo la parasola.

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en heridas y sombras, de Antonio Gamoneda

Julio 12, 2009 · Dejar un comentario

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En heridas y sombras

puse mi vida.

Y, cualquier día, de mi corazón

van a ir saliendo los insectos y

van a ser ciegos. Lástima de luz.

Lástima de luz.

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la contingencia y el pesar -y este furor

Mayo 25, 2009 · 3 comentarios

 

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00:47 –todo el día que terminó quise escribir una historia viva que tenía en la cabeza, una historia que sonaba como esta canción. pero no tuve tiempo, primero; después no tuve lucidez ni fuerza ni serenidad. ahora tengo el furor del pesar y escribo la venganza, tristeza embravecida, en detrimento de mi único deseo del día de antes, y no estoy en la velocidad que amo sino en lo turbio de un desplome bocarriba, rendido y pagano

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como un puerco existe en el fango

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ante la estrella alternativa de la incompletitud.

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once -fragmento

Mayo 15, 2009 · 1 comentario

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i

dame esta isla móvil

déjame esta nave asentada

 

|||durante la vereda

 

veré el cielo transcurrir

durante la vereda

 

|||allí, do reverbera

 

el caliente, el gran hangar.

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iii

sólo hubo una vez

el plazo de una gota

un dígito de lluvia

luego

 

|||la estrella continua

 

su premura

instala la apertura

de sedes con violencia

que surcará dulcemente

donde ya no pueda ver

mientras, clara, aquí

 

|||la proa del océano

 

quedó otra vez

y tantos cuerpos adelante

 

|||la sombra tarde de mi isla.

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iv

siento agruparse las derivas

para volver mi cuerpo

 

|||con la piel pactan brújulas y talismanes

|||monóculos, relojes y el guardapelo sonoroso

 

la adhesión concilia chispas, algas y muñones

si de entreverar tesoros, acuden los deltas rojos

 

|||—me buscan, y los perdieron otros

 

convertiría en cabellos cada brillo

pero ya no tengo tiempo.

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vi

¿son los clavos hermosos

que atan este resplandor? |||||||||||||||||||||||||||||son. los rayos, al azar, de miel

cuando dejan, sujetando al delgado filamento

las cometas tintinear

repican la colmena

hacen un momento |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||en los ojos y el oído

la textura, el aroma y el gusto

de gozar la división, a punto

cuando cabe interrumpirlo.

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vii

por las manecillas de mi ventana

abrí los pájaros

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corría tanto cristal. velocía

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viii

la sensación del tropel de pétalos

recapitula un jardín pesado

las flores no soportan al perfume, y los animales

fallan en la instantánea su actitud. es incomprensible

que hayan vuelto a morir

los perros muertos, y los huesos

caigan en otra parte.

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—coro

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2) … mi fruta autónoma, mi metaisla: mi arborece.

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9) la dilatación florida de mercurio

la orilla a fingir el aire, la

reproduce altura

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y suena a la historia del calor.

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10) el milagro de esa fruta es su aptitud

para cambiar de forma, para cambiar de fondo

de raíz, de sombra: para cambiar de sol

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para cambiar de cosa

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11) de sedes ante el surtidor de aguas iguales

y de distinguir entre sus potencias iguales a

el surtidor: la invención del número y

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—el fin del coro.

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x

sumarlo miente sobre los perros pero es idéntico al cielo

siamés de mi isla.

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xi

ni ida vida, vía viva: la dádiva, ni la divida.

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sobre (el temor de) la enfermedad

Abril 28, 2009 · 4 comentarios

―y, ¿dónde está la enfermedad?

―¡pues en el aire, pendejo!

(conversación entre dos niños,

escuchada al paso)

hoja suelta del lunes 28 de abril, 1023 pm –a propósito del hecho de la paranoia colectiva, justificada o no según la existencia (aún, a lo menos y por muchas razones cuestionable) de la epidemia de influenza en el país, tengo algunas impresiones que resultan a la fecha precipitadas, innecesarias, irresponsables, frívolas, superficiales, tan parciales, comprensibles y sobre todo sintomáticas -en cualquier caso, se obvia, subjetivas.

regresé por la mañana de este lunes a Monterrey desde Guadalajara, donde había pasado la semana previa. al interior de la terminal de autobuses el tránsito humano lucía una disposición significativa: no es que la gente caminara más despacio, entre un individuo y otro mediaba un trecho inhabitual: mayor –y ejercido con más vehemencia desde los que ya portaban el cubrebocas.  en apariencia, al salir de la terminal la situación era la misma.

sin embargo, la amplitud del cielo de la mañana o la libertad y apertura de las calles, y la diferencia proporcional entre el número de la población de un lugar determinado como la terminal de autobuses al lugar indefinible que es la intemperie de la ciudad, sumado a la calidad de sujetos en tránsito del primero, y de residentes del segundo, reveló algunos matices sobre la exacerbación de la diferencia en una situación así

mi observación (y aquella de otro orden que la complementa, o de la que fui objeto) es inseparable de los datos siguientes: mi tráfico por la ciudad se redujo a las cercanías del perímetro de la terminal y durante él me abanderaban el lastrar con una maleta grande y mi apariencia desgastada por la acumulación de días sin cumplir con el horario básico de sueño y sí la acometida de algunos excesos festivos. es decir, era presumible que yo venía de fuera, y evidente que no lucía saludable.

en la calle la gente se alejaba más de mí, que de la mayoría del resto –o yo lo sentía así. a primera vista, tuve la impresión de compartir con los vagabundos, los discapacitados y las prostitutas de la zona la destinación extra de una distancia de por sí anómala en lo cotidiano, sobre todo en lo cotidiano de un área donde por lo regular nadie quiere permanecer (ese no-lugar se diría por ahí) pero por la que todos necesitamos pasar, un trecho donde los concurrentes se apuran unos a otros, se rebasan y, a veces, hasta se empujan.

en la tienda donde compré un vaso de café, el “¿es todo?” de la cajera fue pronunciado abriendo lo menos posible los labios, y una vez que advirtió que yo llevaba en mi mano abierta el costo exacto, tuvo ingenio para entretenerse en otra cosa hasta que yo entendí que  debía dejar el dinero en el mostrador, sin exponerla al riesgo de tocar sus manos.

salí con el café y me detuve cerca, para tomarlo y fumar.  ahí, corregí mi impresión sobre la destinación extra de exclusión que unos momentos antes creía compartir con aquellas minorías. la dosis de quienes de veras integraban estas fracciones aumentó. el mendigo que se acercaba extendiendo la mano pedigüeña, parecía (a juzgar por la premura con que le huían) acezar con este movimiento la agresividad de un perro invisible y feroz.

(él había estado acercándose a objetivos visiblemente más capacitados que yo para responderle, pero ante un desprecio mayor por parte de éstos y percatándose de que lo miraba, recorrió varios metros hasta mí sonriendo y me pidió, no dinero, sino un cigarro. se lo di, y yo también me fui de ahí).

cuando abordé la ruta para llegar desde ese punto hasta casa, no estaba llena como de costumbre; la ocupación de los pocos asientos atendía a una disposición semejante a la que mantenían entre sí los transeúntes en las calles. de pronto, alguien en la segunda hilera de butacas estornudó. y alguien de las últimas se apresuró a decir “¡salud!”. sin embargo, más que un dejo de protocolo o el cariz de un deseo, la expresión poseía la rigidez ofensiva de lo imperativo (se oía como se oye una orden) y la mezquindad (triste) del dedo delator.

*

glosas –por la tarde recordé unas líneas de Bataille que evocadas en otras ocasiones me han parecido, a lo menos, verosímiles.

Los hombres se desconocen en el bien y se aman en el mal. El bien es la hipocresía. El mal es el amor. La inocencia es el amor del pecado.

a priori, y en su proporción, pensé que situaciones pequeñas como las que observé  esta mañana desmentían este supuesto de Bataille, el cual es poco (pero aún) esperanzador. en concreto, pensé: los hombres se desconocen en el bien y también en el mal; si Bataille sugería que la catástrofe, reuniendo a las personas aunque fuese en contra de ella, o la emparentación de la enfermedad en común, lograban alguna cercanía…  nada: ni eso siquiera.

enseguida pensé un poco más y, también, me reí de mí -o lo quise. luego afirmé, actual, que esto no era una catástrofe, sino (al menos así sentida) la amenaza de ella. con la pregunta de la tercera reacción (¿ejercía la condición de hecho o la de posibilidad una diferencia verdadera?) me han venido muchas más –entre ellas si la hiperrealidad de la posibilidad, el ejercicio activo de la ficción, no convierte a la paranoia en el desastre mismo.

*

martes 28 de abril, 0139 am –a esta hora en que voy a cerrar el texto siento la inclinación visceral (o la intuición) por que sea en la última parte de la frase de Bataille

La inocencia es el amor del pecado.

en la que yace  (de haberlo ahí) algo de respuesta para la cuestión que he tratado de nombrar.

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de (strange place for snow)

Abril 13, 2009 · Dejar un comentario

 

 

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tres caprichos

 

 

1, aún

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quiero que las coronas girantes

dejen de hacer eso

y de untar

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diamantes aún en las paredes idas.

 

 

2, blanco

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quiero que el cisne que vive en mí

se convierta en un helicóptero blanco

y que sus poderosas aspas

destacen mi corazón que gira.

 

 

3, rocío

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quiero que me corten las estrellas

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con las inmediaciones

ya no quiero ver más nada

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mientras apaciento llorando oro y rocío

rumiando solo en el gran solar.

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(strange place for snow)

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esta casa era más amplia por dentro que por fuera. desde el campo

la fachada era oclusiva, y las ventanas

parecían querer entrar. ¿qué había? yo sentí que alguna vez

fui las ventanas –toda esa vez, porque era una sola vez muy grande.

iluminada como se llena un globo

la sensación de los límites dejaba la impresión del revés de la lana

el empotrado del cordero. y habitar en la casa era

ser el animal desnudo, que crece

entrando en los cristales el pelambre blanco y presintiendo casi

rozar allá fuera, como derrapar apaciblemente la cámara lenta

dejando el rastro de la piel en nubes, hecho el cielo

nada más por existir o estar ahí –mientras atardece

o hace frío el blanco en los ojos, y

nada en el corazón. como adornar la estación de lejanía

con retratos de la nieve, o algo extraño

que sucedió –y ya no.

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aquí y ahora

Marzo 27, 2009 · 3 comentarios

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                                   “es un conocimiento al que sólo puede llegarse con…

 

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el ejercicio de mi cisne

su delicada intempestiva, la exposición a su yacimiento anterior

vivir cada vez en los hangares temblando de su ida

su sombra es la ocurrencia y resulta aquí despliegue

aun así, ¡señores! aquí tiene toda potestad, y las venias 

es inocente. si tiene que ser su ominosa inutilidad: hágase

caprichos santos

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            por uno soy yo a veces

            el que lo dice, por otro

           el resto es tan posible que nunca

            durante tanto tiempo no, nadie. es capaz que muera de víspera

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pero es cierto. ahora dice que toda verdad debería comprobarse

por su facultad de convertirse en canto, derrapar por la música

sin detenerla. dejarse oír como una crema por el baile

como una crema se unta como un aire

suficiente para el aire

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            si no puede cantarse, no es cierto

            si no puede cantarse, no es de donde yo tengo una sed famosa por la que

                 [dará cuenta mi vida

            y canta mi omisión

            si no puede cantarse, sólo es de donde yo estoy

            y el cisne parece que se atreve –pero es

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hace mucha distancia, hasta aquí. su gracia es extraña como una afrenta

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                                                                                                                  -a mi hermano Edgar Favela

                                                                                  —

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sin título

Marzo 21, 2009 · Dejar un comentario

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traza a golpe de bengalas el día en la noche de la isla

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el tigre precisa enceguecer de alba

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(así se hace)

Marzo 5, 2009 · Dejar un comentario

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ya no es más mío mi amor: ahora existe

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como un animal amistado con la resolana

luce en tu cuerpo cuando eres feliz ante el sol

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7am en off

Febrero 15, 2009 · Dejar un comentario

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veloz|||  ||

entrecalles||||

concursodeamanecer”

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3 poemas a punto del círculo polar ártico

Enero 30, 2009 · 1 comentario

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I, experimentarte

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yo no sé de qué estás hecha –yo

lo siento

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y vivo tu existencia

como una temporada violenta y natural

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ando en tu intemperie y soy

tu tundra, sin más conocimiento de tu acto ni advertir

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que la sorpresa de tu nieve desnuda en mi piel es la piel

sin límites y ras que llevo por donde ando

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mientras vivo en la siberia llena y

contigo en todas partes, avanzo en mi vida y en mi muerte

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II, ojo de tigre

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igual que estar ceñido por doquier de coronas

de cobalto y níquel

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como un tigre de liquen

ártico velozmente constituido en aurora

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es mi visión igual

al légamo celeste y a su vista

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como una intemperie de piel animal

a ras de mi vida

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su constelación hierve de nieve

con fiebre de 360 límites

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III, en el himno

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|||||||| la vertida

||||||||||||tú eres la que arriba

|||||||||el cielo es una sombra de tu cántaro

||||||||||||tú eres su futuro

|||||||||te escuchas a frente de cauce

||||||||||||tú eres el tumbo bocarriba

|||||||||haces peces mis oídos y mis peces ojos

||||||||||||tú eres la vista música

|||||||||abrirlos velocidad adentro es llegar

||||||||||||tú eres el acceso y el hangar

|||||||||o azul inmediato, ah punto del círculo

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|||||||||eres cada vez el colmo de la alta acuarela

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resumen 2008 -o ebrio, o no me importa parecer soberbio

Enero 1, 2009 · Dejar un comentario

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desde que aprendí la voluntad, me he esforzado (no sé si con gusto, pero así lo he querido y lo he hecho) por comprender, de la manera más aproximada a la justicia, a los demás… de tal modo que me hecho incomprensible para los demás. y eso ha significado hacerlo tan honestamente que no hay manera de arrepentirse, que ya no puedo dar un paso atrás sin traicionarme ni traicionarlos –a pesar de que yo sea el que no está con ustedes.

(when God created the coffeebreak)

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rg, por daniel cristán

Diciembre 28, 2008 · 1 comentario

by-daniel-cristan

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mensaje enviado desde un café –abril, calle roja

Diciembre 15, 2008 · Dejar un comentario

-gracias a G, por recuperarlo

01:17 hay letargo en el hábitat y desdén por despertar. algunos, ¿estaríamos más completos, o justos, de andar en cuatro patas? por qué no en dos alas. es tan cercana la descomposición que esta nueva simpatía por lo que antes manifesté asco me hace dudar seriamente si mis abscesos de santidad no lindan con la derrota.

01:19 −ganas de yacer empotrado por una gran misericordia.

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condescendencia y milagro

Septiembre 17, 2008 · Dejar un comentario

―soy yo, Dios: sí.

||Tú me lo diste.

yo soy el poeta, yo soy el que canta lo que escribe

||Tú, el destino de no acertar aquí

||Tú, la epifanía de desear morir absurdo

||Tú, la evidencia de equivocarme aquí

Tú.

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Tú me has dado el peligro.

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allende

Septiembre 17, 2008 · 1 comentario

hay episodios de cielo o planicies enteras

de ellos haciendo legión

||paracaídas tardes

de una estela proyectil

cuyo absceso causa coma

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||ah el oro excavado en mis ojos

||ah la impresionante mina

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tú vas a durar, tú vas a ser

el fin que nadie vea

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metempsicosis

Septiembre 12, 2008 · 1 comentario

deseo único de dar la espalda a la vida

y escribir como un puerco existe en el fango.

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peeping tom

Julio 21, 2008 · Dejar un comentario

hoja suelta del 7 de julio de 2008 –espectador, asistí ayer a un concurso literario de gente que escribe en esta ciudad. ahora tengo otro malestar; el mismo, sumado como nuevo. yo no puedo hacer eso. si ellos hacen lo que hacen, ¿qué me corresponde? yo

soy el artista que no debe.

(más tarde, he escrito este ejercicio desganado, con la esperanza de incurrir en el error desde más dimensiones)

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e  s  q  u  i  r  l  a  s

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0. crucificción:

en las inmediaciones de un delta, en la abrumadora velocidad de saber

que ahora mismo muchas cosas parten, que

esa será la fotografía de este tiempo y ahí

yo aparezco en la inmediación, yo soy

la combustión que yace.

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1. esta es mi instalación. estoy durando aquí

7 años. tengo sed anterior al agua

y está descompuesto saciarla

de su actualidad

–¿por qué sucedo?

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2. soy el que madura en la resolana

con la paciencia de un objeto

recreado a expensas de cristal

y emprendido a su ras

quien mira desde el espejo

en actitud de imantar

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|||||lo mismo ahora con estos añicos

||||que, entonces, en la unidad

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la admiración de lágrimas en tu puño

cinceló relámpagos rojos

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3. adoración rendida en suavidad caliente

de la apariencia a punto

de abrir al ojo el acceso

pagano de transparencia

quiero dar una lágrima que haga surco en tu sexo

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4. quiero a ras de ti

ser percibido con semejante

distancia a mi constelación

mírame de verdad: estoy

hecho de lejos

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5. alta fidelidad

aun en mi boca tus labios

no tocarán mi beso

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6. no me tocas, no

usas esta facultad de la mentira

el acto que habla por mí

y se levanta todos los días –no

soy yo: esta cárcel es

mi estación

yo no vivo aquí ni aun

subiendo adentro de tu cuerpo estás

henchida de mí, y el tránsito

de la corrosión

untado en las paredes rojas

miente de acontecer

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7. he vivido en el tatuaje de un fantasma

no es verdad que yo sea más real

ni verdadero ni real

el fantasma sólo es cierto

yo soy quien lo recuerda

el registro que da fe

la verosimilitud

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de la inexistencia

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