máquina de escribir

Entradas clasificadas como ‘abdicaciones’

teoría de la compensación

Abril 30, 2009 · 5 comentarios

la pelota que arrojé cuando jugaba en el parque

aún no ha tocado el suelo.

―Dylan Thomas.

|

|

30 de abril, y ni un niño en la calles.

pero los que quedamos en ellas (disfrazados o no), y los que desde dentro de las casas rinden a este “espacio libre” un respeto inspirado por el miedo, ahora que transitar se ha vuelto para la mayoría una cuestión peligrosa, y que lo dispersivo, lo anónimo y el azar han adquirido el semblante difuso del monstruo de la más reciente película de espanto en la noche de no saber ―por la que insistimos en cubrirnos con la sábana, sin dejar por eso de temblar…

muchos de nosotros nos comportamos como lo peor que juzgamos de los niños cuando decidimos dejar de serlo en pos de convertirnos en eso cuyo (presunto) ideal más alto ahora traicionamos: individuos.

ah, gran tristeza de obedecer, y gran tristeza de creer en (que existen) los mayores.

|

Vamos juntos los dos

a ver al sapo

verás cómo niños se abrazan

y juegan a la pelota

a la sombra del sapo

y cómo el ser se rinde

a la sombra del sapo.

―Leopoldo María Panero.

|

|

(por la mañana de ayer pensé en cuánto ama mi ser dudar, y lamenté el que, de pronto, parecería que no era mi gusto sino mi obligación hacerlo. rabia contra la homogenización de mis pasiones en tareas, y de mi ocio en responsabilidad ―lo que yo quiero es capricho.)

|

|

Categorías: abdicaciones · anomalías
Etiquetado: , , , , , , , , , ,

viernes, 3 am

Abril 10, 2009 · 1 comentario

“cuál mi explicación / esto me lacera de tempranía”. salí esta noche a los bares (vengo de allá: estoy ebrio); pensaba que quería distraerme y encontrar alguna muchacha –nada de eso. una vez estando ahí, me avasalló la cosa congruente. me coquetearon muchachas, varias y directo –no me importa.

ninguna de ellas era quien me importa (pero no solicitaré más) ni la única que, a mí… y a quien, tal vez, yo… (y me prohibí verla), y tampoco aquella que está irrevocablemente lejos de importarme así –como cuando lo hizo muchísimo y, en su vértigo, más verdadero y más fuerte.

pero si no son ninguna de ellas (ni se les parecen en lo mínimo) por mí pueden dejar de ofrecérseme: jamás las tomaré. (ni siquiera espero y, en absoluto, no quiero toparme a ninguna parecida a esa, de quien –ya completamente sin ella– seguiré estando hecho). en cuanto a las demás… no las quiero para mí ni me importa conocerles –ni para nada.

así que cuando, estando en el bar, me di cuenta de eso… procedí a largarme. luego he llegado a la que desde ayer es mi casa número 22, de donde también me iré pronto. aquí he pensado, claro, lo siguiente…

la resolución de mi problema existe. pero es tan imperante, definitiva y exigente. para eso se me pide largarme del todo y renunciar a lo grande, como si se sumaran de un golpe todas esas abdicaciones pequeñitas y naturales que hacen la parte esencial de mi curriculum, y de las que vienen. –ay, es tan difícil: yo tengo que irme. (quiera Dios y lo pueda). eso es lo que apremia. sería tan bueno que pasara eso, tener ese valor imprudente…

lo difícil no es renunciar a lo que yo quiero –eso se logra al consentir en que existe. así, como en el poema de Rilke:

 

no necesito verte aparecer:

nacer ya me ha bastado

para perderte un poco menos.

 

lo tremendo, lo cruel, lo violento… lo transhumano es renunciar a lo que no quiero. a lo que ni siquiera advierto que es parte mía, a la cosa más animal que tengo, como respirar o la sombra.

|

(pd: a próposito de la fecha en el título, estas coincidencias…)

Categorías: abdicaciones
Etiquetado: , , , ,

sin título

Marzo 21, 2009 · Dejar un comentario

|

|

traza a golpe de bengalas el día en la noche de la isla

|

el tigre precisa enceguecer de alba

|

|

Categorías: abdicaciones · abscesos
Etiquetado: , , , ,

“the last picture show”

Marzo 17, 2009 · Dejar un comentario

|

“Me gustaba el océano, caminar por la playa, sentarme

y escucharlo… ahora no me importa si no lo vuelvo a ver

―Eso, o cualquier otra cosa”|

They Shoot Horses, Don’t They?

|

|

una vez que se han visto filmes como They Shoot Horses, Don’t They? (Pollack, 1969), The Last Picture Show (Bogdanovich, 1971) o Les invasions barbares (Arcand, 2003); que se ha leído a Cortázar, Cioran, Lispector, Kundera, Papini y Musil; consintiendo en que uno vive con la poesía de Vallejo, Pessoa o Rilke, o en general con la poesía -de tener la desgracia bendecida ante su constante exposición

pero sobre todo ahí donde uno sigue jactándose de creer en Dios, y de buscar la verdad o preocuparse por la justicia, estar en paz siquiera o (a lo menos) intentar ser feliz; ahí donde a pesar de todo es innegable percatarse que hemos yacido a contrapelo de un milagro, o a sus expensas, y que ser humano es mucho más y de veras que lo que hacemos a diario (e incluso casi todo lo contrario de eso que hacemos o en lo que nos confundimos)…

a fin de cuentas, algunos años después de haber nacido, de comenzar a morir, es que resulta tan congruentemente insufrible seguir quedándose nomás en esto, y que es tan apremiante un golpe de fe brutal que sacuda nuestro nombre del rostro y a nosotros de aquí como en la soledad del corredor de fondo.

|

Bogdanovich, 1971


Categorías: abdicaciones
Etiquetado: , , , , , ,

quatro mujeres

Enero 11, 2009 · Dejar un comentario

|

Ni tú ni yo. Ni tú ni yo.

Ni tus cabellos esparcidos aunque los amo tanto.

Sólo esta oscura compañía. Ahora

siento la libertad. Esparce

tus cabellos. Esparce tus cabellos.

["Estar en ti", de Antonio Gamoneda -fragmento]

|

esta semana se sentaron a mis piernas cuatro mujeres. las cuatro son bellas y fueron lindas conmigo. dulce de sentirlas, hablé en el oído de todas mientras su perfume entraba a mi pecho a decir el nombre propio y secreto de cada una de ellas, según la estación que significó coincidir. y una era una fruta que sabía con las manos, había la que era un lugar al que nunca he ido pero cuya señal me hace sonreír, a otra la reveló su sombra doblando en las paredes largas como un animal rampante, y estuvo la que será un día que voy a recordar como acontecido de otro tiempo: aquel en el que yo llegué a vivir el día hecho de una mujer.

|

pensé en ellas en el insomnio de hoy, cuando advirtiéndome solo y creyéndome casi sin haber visto a nadie, me di cuenta otra vez que incluso he sido feliz y, enseguida, que eso tiene poco o nada que ver con el que yo me acueste o despierte así.

|

yo no quiero ni el amor ni la compañía, por sí, ni es mi misión la felicidad –que les antecede y sigue, o no. el amor y la compañía se me antojan a veces como evidencias de algo (por su naturaleza extraña a este orden) más inefable cuanto más reacio a ser descripción. y así como antes ya he intentado decir que el poema sólo es la rebaba de algo así como una visión o una sed, o astillas que dan cuenta de una colisión o partida que no sucede aquí pero que hace de aquí el empotrado de su yacimiento y la transfiguración de nosotros en hangares temblando de ella… así son para mí el amor y la compañía respecto a lo que yo quiero.

|

lo que yo quiero es la verdad de ti. antes de que la muerte calle que también tú exististe más allá de este mundo.

|

|

Hubo un tiempo en que mis únicas pasiones eran la pobreza y la lluvia.

Ahora siento la pureza de los límites y mi pasión no existiría si dijese su nombre.

[en Aún, de Antonio Gamoneda]

Categorías: abdicaciones
Etiquetado: , , , , , ,

sobre la antiexistencia –o abolición de la realidad

Enero 4, 2009 · Dejar un comentario

a Lorena Cantú: a su clarividencia

|

2009, enero 3, 23:42 –no sé qué va a pasarme este año. en principio, con el cambio en la cifra de la fecha, nada tiene por qué cambiar: pero yo lo quiero. eso, a pesar de que cada vez espero menos cosas de aquí y (a la vez) cada vez me convenzo un poco más de que voy a seguir aquí, en esta posición y quizá hasta en el mismo departamento. es cierto que cada vez espero menos cosas, pero también que cada vez me convenzo más de que es posible seguir aquí esperando cada vez menos cosas. tengo mis afanes kamikazes y, de pronto, me da por esperar llegar a no esperar absolutamente nada y darme cuenta de que el resto de lo que hay –todo eso que durará con o sin la víspera– seguirá siendo posible.

|

aún hay cantos que entonar / más allá de los hombres

|

es una línea de Paul Celan en Cristal de aliento escrita con la tristeza de haber vislumbrado una esperanza mayor a la que podría responder cualquier suerte por venir en el destino de los seres. el poema dice, aun así, una esperanza cuya hechura no es terreste… concibe una felicidad posthumana. pero, ¿cómo es que lo ha hecho? el poema hace evidente una insuficiencia en las defensas de la realidad para hacernos verosímil su hegemonía: lo real de la realidad y, sobre todo, el que ésta se limite a las cosas que existen.

|

no hay verdadera inspiración que no surja de la anomalía

de un alma más vasta que el mundo

|

apunta Emile Cioran en un texto que, a propósito, intitula El equívoco del genio –y la inspiración de la que el poema de Celan da cuenta es una de tal pureza que, por existir,  resulta una afrenta para la psicología y la física. coloca en un ámbito, sin aptitudes para representarle ni medirle, a eso que no sólo no existe, sino que ni siquiera necesita de hacerlo para infringir su vértigo (y la esperanza que significa) en la realidad.

|

una oscura pradera me convida (…) su girasol callando

-fragmento; en Enemigo rumor, de José Lezama Lima

|

se trata sólo de advertir la operación y actualidad de la antiexistencia. la omisión que (qué bien) no podremos abolir, la frontera a la que el espacio no sabe oponer dimensiones y para la que la realidad no tiene sensibilidad bastante ni, su registro, fidelidad capaz.

|

Categorías: abdicaciones · registro de las omisiones
Etiquetado: , , , , , , , , ,

no más aplausos

Septiembre 27, 2008 · 2 comentarios

sueño con una legión, anónima e inadvertida  a sí, de poetas omisos. me gustará que se sepan de veras solos y, aun, que no se sepan: que sean solos. cuento con la duda-motor de este animal para que tal forma de vida les resulte indistinguible de respirar y acumular años, sin explicación ni idea de que ésta pueda existir. sus poemas serán como cosas olvidadas de una casa de alquiler a otra, consistiendo en que solos como han de estar jamás tendrán la paz ni podrán detenerse a descansar en sitio alguno –porque eso es lo conducente. si sus versos se quejan o blasfeman, será de algo que ellos no entienden, y si ríen será de algo que no van a tener. alentados por esto cebo inefable y casi cruel, han de escribir cosas menos importantes que la sed que los desgarra, pero a la vez más ciertas y justas que los poemas que escriben adentro de esta casa mentida los poetas que no han salido. el exceso de presencia ha sugestionado a mi república despedida de que esa es la realidad. *

|

|

|

|

|

|

|

|

|

|

_______________________________________________

*tengo fe en que algo de su obra saldrá a la luz, si tiene que hacerlo, mañana o en siglos. pero sin necesidad de adornarlos con la forma grandilocuente de un libro, o de hacerles una publicidad obscena a su naturaleza, o de convertirlos en motivo de estudio y herramienta para aprender una realidad que no es la del poema ni la del hombre –sino sólo la pequeñita del estudio. con esa fe, tengo la certeza sosegada de que el 98 por ciento de lo que escribimos los ahorita contemporáneos comenzará a olvidarse en menos de 100 años o en menos, y de ahí en adelante, sólo un poco más que el registro de nuestros nombres. esto siempre ha sido así. si hoy tomáramos 1000 años de cualquier literatura, sería incluso difícil reunir 100 obras –¿cuánto más 100 nombres?

Categorías: abdicaciones
Etiquetado: , , , , ,

olga

Septiembre 14, 2008 · Dejar un comentario

acontecimiento que amé

|

en ti se hicieron víspera los 7 años de antes

azar no fue el tedio que te precedía ―a ti me predecía

un perfume en off ||||| la canción de la anteexistencia

|

escucha conmigo que también tú eras destino

|

fuiste lo único real tras 7 años y tal vez vivirás

habiéndolo sido el resto del tiempo

el final del futuro no me augura callar

|

ahora también eres lo último

|

con justicia y sin justicia fuiste lo que 7 años después amé

40 días. pero ya son 6 meses en que no me eres nada

cada vez menos me hallo desbrillando de ti

y no sé cuánto tiempo me queda ―o si deba morir

para no saber más

|

que también me olvidé de ti

Categorías: abdicaciones
Etiquetado: , , , ,

epifanía y grotesque

Julio 21, 2008 · 1 comentario

he tenido una depresión fuerte este viernes por la noche –la noche anterior me ha visitado el más antiguo de mis amigos, con quien no platicaba hacía años. está convertido en un idiota y se la ha pasado insultándome para estar más tranquilo de su empresa actual. partió cerca de las 3 de la mañana pero a mí el desafortunado y triste encuentro me ha puesto un mal sabor de boca profundo y el insomnio se me ha prolongado hasta más allá del amanecer siguiente.

desde entonces no ha cesado de ceñirme un ahincado pesar -que si algo le debe a este incidente es la ocasión del pretexto para acontecer más temprano, y no más. por la noche, no puedo menos que reconocer la depresión. a las 11, me doy un baño con la idea de salir a los bares, distraerme y encontrar alguna muchacha. poco después estoy listo para salir. pero me detiene esta duda (qué digo me detiene -me paraliza): ¿vale la pena intentar sobreponerme entre los otros de este abatimiento? no, y eso hace de mí un inválido certero, porque… estoy seguro que no vale la pena. después de todo ¿no son, en gran parte, ellos con su anonimato de profusión y superficie los que también me han enfermado así desde hace tanto, proponiéndoselo o no? sí, tienen mucho que ver pero, nunca, todo. por otra parte, ¿no es cierta mi tristeza? es decir, estar enfermo así ¿no es lo conducente?

por encima de todo, pero de veras por encima de todo, planea la mariposa negra extendiendo de esta duda afrentosa su aire en el espacio que ocupo: ¿quién o qué será capaz de saciar, con justicia, mi tristeza? sin ser más falso ello, ¿qué vendrá a desmentir lo irreductible de esta sed?

al final, me he quedado honestamente en casa, sintiéndome reposar sobre la carcajada fiel –e inútilde la congruencia.

Categorías: abdicaciones
Etiquetado: , , ,

peeping tom

Julio 21, 2008 · Dejar un comentario

hoja suelta del 7 de julio de 2008 –espectador, asistí ayer a un concurso literario de gente que escribe en esta ciudad. ahora tengo otro malestar; el mismo, sumado como nuevo. yo no puedo hacer eso. si ellos hacen lo que hacen, ¿qué me corresponde? yo

soy el artista que no debe.

(más tarde, he escrito este ejercicio desganado, con la esperanza de incurrir en el error desde más dimensiones)

|

|

e  s  q  u  i  r  l  a  s

|

0. crucificción:

en las inmediaciones de un delta, en la abrumadora velocidad de saber

que ahora mismo muchas cosas parten, que

esa será la fotografía de este tiempo y ahí

yo aparezco en la inmediación, yo soy

la combustión que yace.

|

1. esta es mi instalación. estoy durando aquí

7 años. tengo sed anterior al agua

y está descompuesto saciarla

de su actualidad

–¿por qué sucedo?

|

2. soy el que madura en la resolana

con la paciencia de un objeto

recreado a expensas de cristal

y emprendido a su ras

quien mira desde el espejo

en actitud de imantar

|

|||||lo mismo ahora con estos añicos

||||que, entonces, en la unidad

|

la admiración de lágrimas en tu puño

cinceló relámpagos rojos

|

3. adoración rendida en suavidad caliente

de la apariencia a punto

de abrir al ojo el acceso

pagano de transparencia

quiero dar una lágrima que haga surco en tu sexo

|

4. quiero a ras de ti

ser percibido con semejante

distancia a mi constelación

mírame de verdad: estoy

hecho de lejos

|

5. alta fidelidad

aun en mi boca tus labios

no tocarán mi beso

|

6. no me tocas, no

usas esta facultad de la mentira

el acto que habla por mí

y se levanta todos los días –no

soy yo: esta cárcel es

mi estación

yo no vivo aquí ni aun

subiendo adentro de tu cuerpo estás

henchida de mí, y el tránsito

de la corrosión

untado en las paredes rojas

miente de acontecer

|

7. he vivido en el tatuaje de un fantasma

no es verdad que yo sea más real

ni verdadero ni real

el fantasma sólo es cierto

yo soy quien lo recuerda

el registro que da fe

la verosimilitud

|

de la inexistencia

Categorías: abdicaciones · abscesos