a propósito de tu muerte, Sergio Hernández Rodríguez —mi tío.
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ya te fuiste. eras “el más bueno de todos”, me dijo una mujer extraña en una tienda en 1992 —y todos lo sabíamos. sí me acuerdo. (después de eso, te vi cuatro veces en 17 años: aquéllo, si lo juntara, habrá sumado dos minutos: pero, qué intensidad, durante ésos nos vimos a los ojos.) me acuerdo de todo. el último regalo que tuve antes de abandonar la infancia, fue tuyo. las últimas palabras antes del polvo, te las di yo (gracias). que descanses en Dios, tio Sergio. te respeté y —más allá de eso— te quise, a la distancia y en silencio.
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me parece un justo y digno homenaje a tu tío.
un abrazo, te quiere,
favela.
muchas gracias, hermano. te quiero mucho.
Es sincero lo que has escrito y, además, conmovedor.
Recibe mi saludo, Rodrigo.
gracias por leer, javier. un abrazo a ti
-rodrigo.